Dos semanas en Madrid

Ya sé que prometí escribirles una vez por semana contándoles un poco de mis aventuras por este lado del charco, pero tuve problemas técnicos, específicamente con mi laptop y me tomó varios días solucionarlo, pero aquí estoy de vuelta para resumirles un poco lo que ha sucedido.

Ya van dos semanas y días desde que llegué a esta hermosa ciudad, y cada día se me hace más fácil creerme que voy a estar viviendo aquí, pero igualmente me sigue costando la separación, el no estar en mi casa, no comer mis comidas, no poder llamar a mis papás a cualquier hora para preguntarles la mínima cosa, pero aquí estoy adaptándome y sorprendiéndome a mí misma.

Ya le estoy agarrando el truco al Metro, cada vez me cuesta menos descifrar en qué estación debo hacer las conexiones y cuál debo tomar si quiero ir a X lugar, la práctica y varios tickets han sido la clave. Y hablando de tickets, espero que pronto me llegue mi tarjeta del Metro porque desde que llegué es en lo que más he gastado… En otro post voy a contarles un poco más sobre mis experiencias en el Metro. Snapchat-8386362503003367164

La semana pasada empecé “clases” y lo pongo entre comillas porque fue una semana bastante irregular, de charlas de orientaciones y actividades outdoors. Ya finalmente esta semana inicio clases y eso me entusiasma. El tema de despertarme temprano no es tan difícil, el problema está en que la cama está extremadamente calienta y cómoda que con el frío que hace afuera me hace cero gracia el tener que alistarme para salir. La brisa que corre en el barrio donde vivo es brutal, y si es así en otoño, no quiero imaginarme lo que será en invierno.

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En el post anterior les conté sobre mi tema con las comidas y sus horarios, pues todavía no hemos logrado llegar a un acuerdo, pero estoy aprendiendo algunos trucos para que no me afecte tanto. Algo que sí tengo que confesar es lo mucho que extraño los desayunos panameños… oh God.

Este fin de semana quedé con unos amigos de  visitar el Museo del Prado, estaba fascinada, pero absolutamente imposible verlo todo en un día, y honestamente creo que ni en dos, se necesitan al menos 4 para poder apreciarlo correctamente. Estar de cerca apreciando obras de Goya y esculturas de artistas de los que solo había visto en libros o en internet fue totalmente increíble, pero después de 3 horas estábamos saturados y decidimos que era momento de ir a comer. No llegamos a ver ni la mitad de todo lo que hay en el Museo pero voy a tener muchas oportunidades de ir a terminar mi visita mientras viva aquí.

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Los veo la otra semana con otro cuento.

xx

A.

 

 

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Creativos #9

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