Los veintitantos.

 

Entrar a la segunda década no fue dramático, lo llevé bastante bien, significó terminar una carrera, que había empezado y terminado con muchas ilusiones y ganas de empezar a producir, el inicio de mi carrera como profesional y de aprender, aprender mucho.

Ahora, cumplir 26 años fue una historia totalmente distinta. No sé porqué el tema de las edades siempre nos crea ansiedad, hay gente que es genuinamente feliz cuando cumple años, otros que no les hace mucha gracia, en los personal me gusta, pero este año fue un shock.

Hace unos días, una de mis mejores amigas cumplió 26 años y la escuchaba como decía que no podía creer que ya estábamos casi por cumplir 30, cómo de golpe te llegan mil dudas y te replanteas muchas cosas. Me causaba un poco de gracia escucharla, tan dramática como yo, porque semanas antes de mi cumpleaños dije el mismo monologo, expresé mis frustraciones y escribí mis miedos.

De pequeña veía los 26 años como algo muy lejano y me pintaba en mi cabeza una imagen de mujer hecha y derecha, formando una familia y con una carrera profesional, no totalmente exitosa pero si encaminada a ello, y de golpe te despiertas un día y estás cumpliendo 26 años y cuando haces el balance te das cuenta que esa no es tu realidad, y que te encuentras rodeada de mil dudas y frustraciones.

Personalmente, no puedo quejarme, no tengo deudas importantes, no tengo que preocuparme de dónde vivir ni de una renta, en los últimos años he logrado muchísimo y vivido experiencias que me cambiaron completamente, pero hay un tic tac que está ahí persiguiéndome recordándome que si quiero algo, debo hacerlo cuanto antes. Soy consciente que ese tipo de presiones me las pongo yo misma, porque si somos realistas, 26 años es nada comparado a todo lo que me queda por recorrer, pero hay un sentimiento inconsciente de agobio y frustración por no saber a dónde ir, o qué hacer. Yo ya tengo definida mi pasión, y eso es una gran ventaja sobre muchos otros, pero el no saber qué hacer con ello, o cómo aprovecharlo asusta y paraliza.

Así como tengo mil dudas y cuestionamientos, tengo muchas otras claras que me dan balance, muy necesario para no desesperarme, pero no quiero acomodarme, esa frase de “Todavía estás muy joven y tienes mucho tiempo por delante” no me gusta, y puede que sea porque soy muy milleniall, pero sentirme acomodada en ese aspecto me da escalofríos, porque si te lo crees mucho, llegará el día en que te despiertas y no hiciste nada para ti, y te toca cumplir con una rutina que no te hace felíz, ni te llena. Imaginarme en unos años como una Analida que sobrevive a una rutina vacía, que va a un trabajo solo por un cheque y que no trabaja por lo que la llena y apasiona me produce mucha ansiedad, y por eso trato de todos los días ir armando ese plan de vida, que me de calma y me mantenga motivada, again, tener o sentir que tengo el control me da tranquilidad.

Tags:
Los veintitantos.

Granada, España

Leave a Reply

%d bloggers like this: